Dan por controlados los nuevos motines en dos cárceles de Ecuador

Las fuerzas de seguridad ecuatorianas han dado ya por controlada la situación en dos centros de reclusión tras los nuevos intentos de amotinamiento y disturbios de los reclusos, informó este jueves el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de Libertad del país (SNAI).

Las intervenciones se estaban produciendo en la cárcel número 4 de Guayaquil, donde concluyeron hace varias horas, y en la de Cotopaxi, en la ciudad de Latacunga, a unos 80 kilómetros al sur de Quito, que acaba de finalizar, según indicó el SNAI en su cuenta de Twitter.

«Informamos que en el #CPLCotopaxi N°1 se retomó el control gracias a la activación de protocolos de seguridad coordinados entre los Agentes de Seguridad Penitenciaria y @PoliciaEcuador #SeguridadPenitenciaria», aseguró el SNAI.

Unas horas antes también había expresado que «Gracias a la acción coordinada de los Agentes de Seguridad Penitenciaria, @PoliciaEcuador y @FFAAECUADOR , los incidentes suscitados en el #CPLGuayas N°4 se encuentran controlados».

Fuerzas de seguridad habían activado el protocolo de emergencia ante un nuevo amotinamiento en Guayaquil, y en un comunicado divulgado al borde de la medianoche local (05.00 GMT), dieron por terminada la operación, aunque especificaron si se habían producido víctimas.

«Gracias a la acción coordinada de los Agentes de Seguridad Penitenciaria, la Policía de Ecuador y las Fuerzas Armadas, los incidentes suscitados en el Centro de Privación de Libertad Guayas N°4 se encuentran controlados», decía el escueto comunicado.

Horas antes, el comandante general de la Policía Nacional, Patricio Carrillo, había confirmado por redes sociales que «nuevamente reportan desmanes» en ese centro penitenciario y que, «con la desventaja evidente frente a la agresividad e irracionalidad de los grupos delictivos, la Policía ingresará otra vez con la fuerza racional necesaria».

La cadena de televisión TC indicó que se trataba de un resurgimiento de la violencia en un pabellón de mediana seguridad que conduce a otro de máxima seguridad, mientras un helicóptero de la Policía sobrevolaba la zona y los accesos a esa área de Guayaquil eran cortados.

Por el momento, el servicio de prisiones no ha ofrecido mayores datos sobre los acontecimientos en la prisión, que el martes fue escenario de la muerte de 31 personas dentro de una ola de motines y enfrentamientos en Ecuador en la que murieron al menos 79 personas y una veintena resultaron heridas.

En la prisión número 1 de Guayaquil, se registraron seis muertes, en la de Cotopaxi otras 8, y en la del Azuay (sur) 34.Una novena víctima de la cárcel de Cotopaxi, que elevaría el recuento global a 80, corresponde al cadáver de un recluso hallado este miércoles en una celda durante las revisiones de los organismos de seguridad, aunque no se ha confirmado si ya estaba en las últimas estadísticas oficiales.

LUCHA ENTRE BANDAS

En su primera manifestación sobre los hechos, el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, relacionó las matanzas con el crimen organizado transnacional y el narcotráfico.

«Fuerzas oscuras amenazan nuestra convivencia», declaró en un videocomunicado difundido por la Presidencia en el que aseguró que no hay «coincidencias» y que los sucesos de ayer son «consecuencia» de un incremento del narcotráfico.

«No es casual que estuviera organizado desde el exterior de las cárceles e internamente orquestado por quienes se disputan el liderazgo y tráfico de drogas en el territorio nacional», precisó al argumentar lo ocurrido.

Los organismos del Estado investigan los hechos en un contexto de rivalidad entre bandas criminales que se disputan el mapa delictivo en Ecuador y que podrían estar involucradas también en el narcotráfico.

Los familiares de los reclusos, apostados ante las cárceles donde se produjeron los incidentes, temían que las masacres den pie a un ajuste de cuentas aún mayor y que siga el círculo vicioso de la violencia y las dantescas imágenes que han circulado por redes sociales.

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