Elsita, el ángel de sus pacientes

Desde que tenía apenas tres años de edad, Elsa Cecibel Vélez Alava inyectaba con lapicero a sus muñecas y ellas sanaban inmediatamente.

Salvar vidas era algo que llevaba en sus venas, desde cuando aún no sabía ni las vocales.

Cuando ingresó a la Universidad a estudiar enfermería su padre le dijo que no lo hiciera, que esa profesión no era para ella. Que estudiara para médico, para cajera de banco, profesora, pero no para enfermera.

Sin embargo, cuando el destino está marcado no hay nada ni nadie que te libre de él.

Elsita como la conocen sus amigos se graduó y su primer trabajo fue en el sitio La Séquita de Montecristi. Allá, se ganó el amor de la comunidad, sus pacientes todavía la llaman y ella vuelve cada cierto tiempo.

La noche del 16 de abril del 2016 estaba lista para un viaje familiar, sin embargo, el terremoto cambió sus planes. Estaba de vacaciones, pero no dudo un segundo en presentarse y ayudar a los demás.

Al tercer día, regreso a casa a descansar del largo turno pero no paró, siguió prestando sus servicios a los amigos y vecinos.

Sus ánimos de superación la llevaron a Quito donde fortaleció sus conocimientos de enfermería, laborando en un hospital público, sin embargo, el amor por su familia la hizo regresar a Manabí.

Aprovechó el tiempo y realizó algunos cursos y seminarios avalados por la Organización Mundial de la Salud y Organización Panamericana de la Salud; emprendió con el primer servicio de enfermería a domicilio en la provincia.

En su casa, Elsita conserva tarjetas, fotos, cartas, cuyos pacientes le hacen llegar como agradecimiento.

Trabajos no le han faltado, antes de laborar en el Hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social Manta, institución de la cual es parte actualmente, prestó sus servicios en el ECU911 donde dos veces fue reconocida como la mejor operadora de la provincia de Sucumbíos.

«Una vez llamó una prostituta y me dijo que su cliente estaba teniendo un ataque al corazón, le dije móntesele encima y con las dos manos apriétele el pecho…después de la emergencia mis compañeros de la sala me decían, licenciada usted es demasiado; lo importante fue que el paciente se salvó…», contó en tono de alegría.

Pacientes con coronavirus

A Elsita Vélez le ha tocado estar nuevamente en la primera línea.

Desde el primer día en que el Hospital del IESS Manta abrió la sala para pacientes contagiados con coronavirus ella ha estado allí.

Dejó su casa y ahora vive en un centro de acogida para médicos ofrecido por el Municipio de Manta.

Ella es un ángel, dijo Byron Pinargote, paciente recuperado de coronavirus.

El médico Jeffrey Valle también agradeció todo el esmero que ella y sus demás compañeras pusieron en sus cuidados para ayudar en su curación.

«Es muy dolorosa esta pandemia, estar en una sala y ver como algunos pacientes se deprimen, como sufren por sus seres queridos…»

«¿ Usted cree que yo me salve? me preguntó un paciente. -Claro, usted se va salvar, tiene que conocer a esta enfermera con esta esbelta figura-«, le respondió al hombre, quien enseguida sonrió.

Para Elsita cada internado en la sala del hospital es como si fuera un ser querido. Por celular, su familia la ha visto llorar tras enterarse que alguno de sus pacientes ha fallecido.

Su rostro está marcado por las mascarillas, no resiste sus orejas por la presión de los protectores, ha bajado de peso y ha tenido que buscar ayuda de sus colegas para superar el insomnio.

«Solo le pido a Dios que cuide a mis padres, a mi familia, ellos son mi fuerza para seguir. Sé que pronto esto pasará y volveremos a estar juntos», señaló.

Un trabajo con mucho esfuerzo.

En este Día reconocemos el labor de las enfermeras y enfermeros de la provincia de Manabí, muchos de los cuales han tenido que dejar hijos, padres para salvar a miles de enfermos.

Hay enfermeras y enfermeros que luchan por sus vidas luego de contagiarse en sus trabajos, muchos caminan para llegar a sus hospitales corriendo grandes riesgos. Reconocemos su labor y les rendimos homenaje.

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