Personas fallecidas deben ser sepultadas en un lapso de cuatro horas

 Con el toque de queda y las restricciones de movilidad, los servicios fúnebres también han cambiado. Se hacen por tiempo limitado y solo con el círculo familiar más cercano. Los velatorios son por hasta por cuatro horas, con un máximo de 20 personas, en una sala grande y con todos los protocolos de distanciamiento social y asepsia dispuestos por las autoridades sanitarias. No hay misas católicas, servicios religiosos cristianos ni música.

Atrás han quedado el cierre de calles en los velorios y el homenaje durante el sepelio de un fallecido.

Con la emergencia sanitaria, existen nuevos protocolos para la sepultura, incluso de aquellos que no mueran por COVID-19.

Atenaida Cedeño, coordinadora de la regeneración urbana de Portoviejo, está apoyando en el proceso del cementerio, quien señaló que la sepultura ahora se lo hace de manera rápida y tarda entre tres y cuatro horas desde el fallecimiento de la persona. Además, deben cumplir con ciertos protocolos establecidos en este emergencia.

Ante un fallecimiento hay tres escenarios: domiciliario, en una casa de salud o por muerte violenta. Cuando ocurre en casa, por cualquier motivo, se requiere que el médico tratante firme un certificado de defunción. Las funerarias deben encargarse de los trámites y el traslado del cuerpo.

Además, se recomienda reportar al 911 el fallecimiento. No importa si el deceso ocurre durante el toque de queda porque las funerarias pueden salir a cualquier hora. Las carrozas fúnebres tienen su salvoconducto porque pertenecen a la rama de la salud.

Si ocurre en un hospital o clínica, el certificado lo firma un médico tratante o de turno y el procedimiento es igual. En cambio, si se trata de una muerte violenta, la unidad de Criminalística de la Policía Nacional debe emitir un documento para que se pueda proceder a la inhumación. En todos estos casos, una vez obtenido el documento se registra el deceso en el Registro Civil y se siguen protocolos sanitarios ya establecidos previamente, para darle el tratamiento adecuado al cuerpo y protección a quienes se encargan de hacerlo.

Cuando se trata de covid-19, las protecciones se extreman ya que todo el personal que participa debe estar totalmente protegido con todos los insumos para evitar contagio. Usan batas, mascarillas, gafas y equipos especiales «exactamente como se debe tratar en un hospital». El cuerpo debe ser colocado en una bolsa plástica sanitaria hermética. Entonces, el cuerpo puede ser inhumado o cremado.

En Ecuador, afirma, fallecen aproximadamente 71 000 personas por año, a razón de 195 personas por día. De ellas, 53 mueren en Guayas, 33 en Pichincha y 20 en Manabí, por ejemplo. Si se acumulan fallecidos de cuatro días, solo en circunstancias normales ya se puede alcanzar al menos 200 personas. Eso, sumado a las muertes a causa de covid-19 causaron el problema.

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