África del Este enfrenta nueva amenaza de langostas

Los países del este de África están luchando contra el tiempo para impedir que las langostas causen estragos en los cultivos y en los medios de subsistencia de la población local, después de sufrir la peor plaga en décadas.

La falta de experiencia en el control de plagas no es su único problema: Kenia se quedó temporalmente sin pesticidas, Etiopía necesita más aviones y Somalia y Yemen, rotos por la guerra civil, no pueden garantizar la seguridad de los expertos.

Las plagas de langostas existen en la región desde tiempos bíblicos, pero los patrones climáticos inusuales, exacerbados por la emergencia climática, han generado condiciones ideales para que aumente el número de insectos, dicen los científicos.

Los mares más cálidos están creando más lluvia, despertando a los huevos inactivos y los ciclones que dispersan los enjambres se están volviendo más fuertes y más frecuentes.

En Etiopía, las langostas han llegado a las fértiles tierras del Gran Valle del Rift y devastaron pastizales en Kenia y Somalia. Los enjambres pueden viajar hasta 150 kilómetros al día y pueden tener entre 40 y 80 millones de ejemplares por kilómetro cuadrado.

Si no se controla, el número de langostas en África del Este podría multiplicarse por 400 en junio. Esto podría devastar las cosechas en una región con más de 19 millones de personas con hambruna, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

Uganda ha desplegado al ejército. Kenia ha entrenado a cientos de jóvenes cadetes para fumigar. Al carecer de pesticidas, algunas fuerzas de seguridad en Somalia han disparado armas antiaéreas contra los enjambres que oscurecen los cielos.

Todos se están apresurando ante la llegada de las lluvias en marzo: la próxima generación de larvas ya está creciendo bajo la tierra, justo cuando los agricultores siembran sus semillas.

«Se acerca la segunda ola», dijo Cyril Ferrand, jefe del equipo de resiliencia para África Oriental de la FAO. «A medida que se plantan los cultivos, las langostas se comen todo».

Se desconoce el impacto en la agricultura, que genera cerca de un tercio de la producción económica de la región, pero la FAO está utilizando imágenes satelitales para evaluar el daño, agregó.

Fuente: Infobae

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