Hoy es el Día Internacional del Gato

El gato Socks (medias en español), fue la mascota del expresidente norteamericano Bill Clinton y rápidamente se convirtió en uno de los animales más conocidos y queridos de los Estados Unidos.

Socks pasó de ser un gato callejero a tener muchos lujos, siendo la única mascota de la familia Clinton en la Casa Blanca hasta que la Primera Familia se hizo con Buddy, un labrador retriever.

Esta mascota vivió en la Casa Blanca entre 1993 y 2009 y tuvo una gran popularidad. Acudía con la familia a actos en hospitales, escuelas, tuvo un videojuego que no vio la luz y hasta estaba presente en la sala de prensa mediante una fotografía.

Socks murió en 2009, un 20 de febrero, y el Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales y otras agrupaciones decidieron que ese día se convirtiera en el Día Internacional del Gato.

La intención era elegir una fecha para homenajear a estos animales, recordar los cuidados que merecen y fomentar la adopción de los mismos. La organización aprovecha para recordar lo beneficioso que es esterilizarlos y vacunarlos para que vivan sanos.

El gato y su presencia en los libros

Los gatos en apariencia nada tienen que ver con la literatura. Sin embargo, ningún otro animal ha tenido una presencia tan continuada en los libros ni ha sido tan aceptado como compañía por tantos escritores. El instinto felino congenia con la soledad del escritor.

Esta composición muestra a varios de los autores que adoraban tanto a los gatos que solían ser fotografiados junto a ellos. Esta imagen conduce a una pregunta: «¿Es el escritor el animal favorito del gato?

Existen, incluso, casos de absoluta devoción. Hemingway convivió con decenas de felinos. En su casa de Key West se contabilizaron 50 gatos, incluida la matriarca «Seis dedos», una gatita blanca que «enamoró» al autor. Una camada similar ocupaba «Finca Vigía», su hogar en Cuba.

Otra curiosidad. Sartre y Camus amigos y luego rivales, compartían otra inquietud además del existencialismo: los gatos. Sartre tenía uno al que llamaba «Nada». Camus bautizó al suyo como «El extranjero». El existencialismo tuvo su variante felina.

Edgar Allan Poe se inspiró en su gato «Plutón» para escribir el cuento «El gato negro». Como en el relato, se dice que «Plutón» se enfurecía con Poe cuando se excedía con la bebida, y llegaba a arañarle para despertarlo de sus resacas.

Fuente: La Nación / literland

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